Notas, asistencia, pagos, admisiones, el ponche del personal, el registro de entrada y la conversación con cada familia. Todo en un solo lugar — y por fin, en algo que da gusto abrir.
Pero el aprendizaje de hoy ya no cabe entre cuatro paredes.
Aulen es el aula extendida: el lugar donde maestros, familias y estudiantes se encuentran y se mantienen conectados, dentro y fuera de la escuela.
La mayoría de las plataformas escolares se sienten como un formulario de gobierno. Hacen el trabajo, pero nadie quiere abrirlas — y al final la escuela termina corriendo en hojas de Excel, grupos de WhatsApp y papelitos en la mochila.
Se acabó el grupo de WhatsApp con 140 personas y el número personal de la maestra. Todo pasa dentro de Aulen, con nombre, con hora y con constancia de quién leyó.
La hoja de la entrada, el libro de visitas, la tarjeta de ponchar, la carpeta de certificados. Aulen los pasa a un iPad y a una pantalla que la oficina puede buscar el día que alguien pregunte.
Cada módulo se prende y se apaga según lo que tu escuela necesite.
El maestro escribe el número, Aulen calcula la letra según la escala de tu escuela. Por trimestre o por periodo, como lo manejes.
Con fecha y hora límite, PDF o fotos adjuntas, y links. Puedes escoger a quiénes les toca — no siempre es a toda la clase.
Presente, ausente, tarde o excusado. Con resumen de tardanzas y el equivalente en ausencias por estudiante.
Mensualidad, matrícula, horario extendido y lo que tú definas. Descuentos por hermanos y por temporada, pagos divididos y recordatorios que salen solos.
El cuestionario completo de la familia, con firma digital, certificado de salud y vacunas adjuntos. Sin una sola carpeta física.
Chat del equipo, conversación con cada familia, y anuncios con fotos, videos, encuestas y listas de qué traer. Con acuse de lectura.
Ponche de entrada y salida, horario por semana, salarios, expediente de cada empleado y su cuenta para el depósito.
Permisos, licencias y certificaciones con fecha de vencimiento. Aulen te avisa antes de que se venzan, todos los días a las 8:00 a.m.
Tú decides qué ve el director, la asistente, cada maestro y cada familia. Se prende y se apaga cuando quieras, sin programar.
La hoja de la puerta en un iPad: cómo llegó cada niño, quién lo trajo, quién se lo llevó, con firma. Y el libro de visitas del día.
Eventos de toda la escuela o de ciertos salones, con su color. La administración edita; empleados, familias y estudiantes lo ven.
Menú del día, inventario con escáner en el iPad, conteo de caja por lote y la ganancia real de cada producto.
El anuncio de la escuela sale también a las redes desde el mismo formulario, con vista previa antes de publicar. Solo la oficina.
Pregúntale cómo se hace algo y te lleva a la pantalla. Sabe lo que el app hace hoy — no lo de hace dos semanas.
Tu logo, tus colores y tu nombre. Las familias entran a algo que se ve de ustedes, no de nosotros.
Sin menús gigantes ni opciones que no le tocan.
Hay un asistente adentro que sabe lo que Aulen hace hoy. Le preguntas en español normal y te lleva a la pantalla — no te da un manual.
Escuela nueva: el asistente la va poniendo a andar paso por paso, desde los salones hasta la primera factura.
Cada cambio del app entra en su manual el mismo día. No te dice que algo no existe cuando sí existe.
Lo que cambió esta semana, escrito para una directora de escuela y no para un programador.
Aulen se construyó asumiendo que un error aquí no es un error cualquiera.
La base de datos separa la información escuela por escuela a nivel del motor, no del código. Una escuela no puede ver la de otra ni por accidente.
Un maestro ve a sus estudiantes. Una familia ve a sus hijos. Nadie ve de más, aunque intente entrar por otro lado.
Que un padre de 2do no vea el anuncio de 8vo lo decide la base de datos, no el navegador. El botón se esconde por cortesía; la política es la que manda.
El del ponche y el del registro de entrada son dos cuentas distintas, porque en el registro se apunta salud del niño y el del ponche lo usa todo el personal.
La escuela solo puede revisar el chat de un estudiante si la familia lo autoriza, y cada revisión queda registrada.
Los expedientes de estudiantes dados de baja se conservan ocho años y no se pueden eliminar.
Quién cambió un precio, quién anuló un pago, quién dio o quitó un permiso. Con nombre, cargo y fecha.
Aulen registra los pagos, no los procesa. No guardamos números de tarjeta en ninguna parte.
Las credenciales de las redes de la escuela viven cifradas. Ni la administradora las puede leer desde el app.
Te montamos una demo con el nombre, los colores y el logo de tu escuela, para que la veas por dentro con tus propios salones. Sin compromiso.